AA.VV
En 1913, Fratelli Prada abrió sus puertas en Milán, convirtiéndose en la marroquinerÃa favorita de la burguesÃa italiana. Décadas más tarde, cuando Miuccia Prada heredó la empresa familiar comenzó a desafiar las convenciones que rodeaban la moda del momento: hizo del nailon un material lujoso, despojó a las mujeres de adornos superfluos y hasta se atrevió a jugar con lo que socialmente se consideraba feo. La diseñadora se alió con artistas contemporáneos y a través de sus desfiles habló de feminismo, de problemáticas sociales o del uso de la tecnologÃa. Es una firma ligada indisolublemente a la cultura contemporánea.