LORENZO FERNANDEZ BUENO
Por mucha imaginación que tengas, jamás llegarás a visualizar elnivel de sufrimiento y espanto que desató el crimen de Gádor, del quesurgieron dos personajes que acabaron fusionándose en uno, siendoprotagonista indiscutible de los terrores nocturnos de variasgeneraciones: el hombre del saco? Como tampoco podrás intuir el horror que debieron de sentir las víctimas de Manuel BlancoRomasanta, el lobishome gallego.
Laficción no deja secuelas psicológicas; sí las sufren quienes se hanacercado demasiado a los mal llamados juegos espiritistas?á
Este libro lo forman historias como estas, que han sidoficcionadas para hacer más digerible el siempre apetecible trago delmiedo. Pero, como su autor nos explica, a veces los tragos tambiénpueden ser amargos. Por eso al final de cada capítulo ha incluido lashistorias reales en las que ha basado sus relatos.
Un buen puñado de sucesos paranormales,desapariciones misteriosas, atmósferas cargadas,crímenes rituales, lugares malditos y experienciaspersonales vivid